SER BECARIO, EL PRINCIPIO PROFESIONAL DE TODO ESTUDIANTE

A no ser que tengamos mucha suerte y una vez finalicemos nuestros estudios (ya sean ciclos formativos o carreras universitarias) encontremos el trabajo de nuestros sueños en el que además de utilizar nuestros conocimientos nos ofrezcan un buen sueldo lo cierto es que seguramente trabajaremos por primera vez (por lo menos en nuestro ámbito profesional) con la ayuda de una beca de colaboración.
Muchos estudiantes optan por trabajar como dependientes o camareros mientras realizan sus estudios la cual cosa está muy bien para poder conocer el mundo profesional y ganar algo de dinero pero si lo que realmente quieren es trabajar en un ámbito concreto (el que están estudiando) lo mejor es que se aprovechen de las ayudas de sus centros de estudios e intenten coger convenios y becas de colaboración que les permitirán entrar en una empresa relacionada con su formación.
Es cierto que existe la leyenda que los becarios son los siervos de los trabajadores de la empresa donde entran pero hay que dejar claro que esto solo pasa en lugares donde no se tiene consideración por personas que quieren aprender y formarse profesionalmente y aunque es verdad que los becarios siempre acaban haciendo el trabajo que los demás no quieren también aprenden a trabajar e incluso muchos tienen la suerte de poder quedarse en ese puesto una vez terminada la beca de colaboración.
Y es que todos hemos tenido que empezar trabajando de algo y si puede ser sobre nuestra materia y nuestro centro nos ofrece la oportunidad de probar en un buen lugar ¿Por qué no hacerlo?. Los estudiantes deben tener claro que los inicios nunca son fáciles y no pueden pretender entrar en una empresa sin tener experiencia laboral y no ser dirigido por los demás.
Las becas de colaboración ayudan a que estos estudiantes encuentren su primer (o segundo) trabajo y por tanto son un recurso imprescindible en todos los centros educativos de formación específica.